Viviendo con curiosidad y asombro


Somos exploradores naturales cuando dejamos el miedo, nos aventuramos a recorrer bellas montañas,  ríos, playas, bosques, páramos, lagos, valles en busca de experiencias de asombro, alegría, admiración, retos a nuestra capacidad física y mental; así mismo, nos abrimos a la exploración interior a sabiendas que nos esperan experiencias extremas, dolorosas, reveladoras; unas veces alegres,  confusas, sin respuestas, a veces completamente inesperadas y otras teñidas de un tinte mágico.

He ido descubriendo que la exploración, mas allá de un espíritu de aventura, de descubrir lo desconocido, es la capacidad de eliminar prejuicios, «deber ser» autoimpuestos o reglas definidas por una sociedad o la cultura para dejar que la vida simplemente sea vivida, para ver lo que es invisible a los ojos, como diría El Principito y yo añado, para sentir lo no sentido; aquello de lo que la anestesia de la cotidianidad no nos permite alimentarnos.

Ambas, la exploración del mundo interior y exterior requieren valentía, pero el caminar abrazando la incertidumbre se hace mas fácil a medida que lo practicamos, porque entendemos que podemos con TODO, nuestra capacidad de adaptación aumenta en todos los planos y vamos ganando una sensación de fortaleza y seguridad que nos hace decir: !VALE LA PENA!

Hoy nos invito a seguir caminando  y a dejar que el afuera, desde esa Madre Naturaleza sabia y generosa y desde el adentro, nuestra Alma, nos guíen en esa exploración, conectándonos por esos dos caminos con la esencia de la vida misma, con ese TODO que somos y nazcamos a cada instante, con el asombro infinito ante el milagro de estar vivos.

Un amoroso abrazo.

Claudia

 

 


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