Un poco de historia


Un poco de historia

Upekkha nació en marzo del 2016 como resultado de una búsqueda personal a muchos niveles.

Había empezado a trabajar con una amiga algunos meses atrás, ella, amorosamente me invitó a acompañarla en su negocio de pantalones de yoga; una mujer creativa y fuerte que me dio una mano cuando no sabía qué hacer y me sirvió de ejemplo para avanzar. Luego de unos meses decidimos seguir un rumbo individual, apoyándonos y complementándonos.

Aunque practico yoga y meditación hace varios años, no pensé hacer un negocio de lo que me gustaba como hobbie, pero ahí estaba la vida poniéndome cosas que hoy comprendo y agradezco profundamente. El camino más práctico era aprovechar la experiencia adquirida y buscar una manera de vender un inventario en existencia: nació Upekkha, como una solución.

¿Por qué Upekkha? ¿Y eso qué es?

Había estado buscando información sobre psicología budista y me llegó un video que hablaba de los Elementos del Verdadero Amor de Thich Nhat Hanh.

Hablaba de los 4 cuatro Brahmavihāras o estados sublimes (Amorosa bondad o benevolencia (metta), Compasión (karuna), Simpática alegría (mudita), y Ecuanimidad (upekkha); elementos ilimitados e interrelacionados. Busqué más información y encontré que Upekkha, es uno de los últimos factores a desarrollar en el camino de la iluminación según el budismo. Pensé: “Voy a poner mi negocio así, para que no se me olvide que allí es donde quiero llegar: a la ecuanimidad”.

¿Para qué Upekkha?

En medio de esa búsqueda de orientación, necesitaba una causa, algo que le diera sentido a mi vida, algo que me motivara, que me retara y vender. No parecía trascendental. Así, durante más de un año, Upekkha tuvo altibajos, momentos de gran satisfacción y otros, en los que pensé dejarlo. Siempre pasaba algo que me empujaba a persistir. Todavía no unía la intención del nombre Upekkha, con el enorme sentido que tenía.

Mis cuestionamientos continuaban y algún día por una clienta especial y el placer que me produjo conocer su vida y recibir de ella unas píldoras de sabiduría, pude ver lo que había estado ignorando: la razón de vender cosas era la disculpa para conocer personas hermosas: “mis clientes”.

Con algunas, compartía breves momentos; con otras, aún mantengo contacto y se han convertido en clientes frecuentes. Todos ellos dejaban gran alegría y satisfacción, sobre todo, una sensación de gratitud a la vida al conocerlos, por los regalos de sabiduría, ejemplos de tesón y compromiso en su búsqueda de la trascendencia en la cotidianidad que descubría en cada uno. La empatía, la conexión y los aprendizajes que en pocos minutos compartimos, nos muestran caminos personales que nos llevan a encontrar eso que buscamos, la verdad de todos, entender las leyes universales, la lógica de la vida. Ya empezaban a resolverse algunas preguntas sobre el para qué.

Luego, por circunstancias familiares, se unen al grupo de trabajo mis padres, quienes llegan a dar piso a mi volátil espíritu. Dos seres creativos, recursivos, llenos de experiencia y empuje que complementan el diseño y la producción de algunos de los artículos que ofrecemos, además de ser soporte en muchos otros temas.

Poco a poco, las piezas del rompecabezas se van uniendo, Upekkha toma forma. Un trabajo ideal, con muchas posibilidades de crecimiento, que generará oportunidades y beneficios para nuestros clientes y proveedores. Un trabajo que disfruto y en el que puedo poner en práctica mis conocimientos como diseñadora y mis habilidades comerciales. Aún faltaba profundidad. ¿Cuál será mi servicio a los demás? ¿Cual será mi causa? Aun no la veía.

Como mencioné, soy meditadora, tengo la disciplina y he observado los beneficios de practicar la meditación, pero no había encontrado una técnica con la que me identificara. Descubrí Vipasana, una revelación, por la técnica o por lo que experimenté al empezar a mirarme al interior y porque comprendí el verdadero significado de Upekkha, desde la teoría o el intelecto y desde la profunda conexión del cuerpo y la mente, desde la piel, las sensaciones y los pensamientos. Pude descubrir cuál es el camino para llegar a la ecuanimidad, para ir hacia el equilibrio. El gran reto: apropiarlo y aplicarlo en el día a día, aprender el arte de vivir.

Me dije: buscaré la manera de poner al servicio estos aprendizajes para los demás, porque deseo que todos los seres se liberen, que todos los seres sean felices, que todos los seres encuentren la paz; como lo enuncian los estados sublimes. El camino a Upekkha, será el mensaje a través de nuestros productos y servicios.

Una de las personas del curso de Vipasana, me dijo, al contarle emocionada mi búsqueda y mi descubrimiento: “Pediste encontrar el camino para llegar a la ecuanimidad y la vida te está dando la herramienta para recorrerlo”. ¡Encontré mi causa!

La vida siempre sabe a dónde llevarnos, solo debemos soltarnos y ser leales a lo que realmente disfrutamos ¡Ya no tengo dudas, son demasiadas coincidencias!


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