Esto también cambiará…


Un Cuento… Esto también cambiará

Un hombre muy rico murió cuando era muy viejo. Sus hijos, dividieron todo el patrimonio, el dinero, las tierras, las joyas… todo, la mitad para cada uno. Cuando todo estaba dividido, encontraron un pequeño paquete que su padre había escondido. Lo abrieron y vieron que contenía dos sortijas: una era una sortija corriente de plata y otra era una sortija con un brillante de mucho valor. El hermano mayor, sintiendo avaricia dijo a su hermano menor: Yo creo que nuestro padre no compró esta sortija con sus ganancias, seguramente ha pasado de generación en generación, como yo soy el mayor, es mejor que me la quede para que continúe en la familia. Si la vendemos y dividimos el dinero que nos den, la familia la perderá. Así, es mejor que yo me la quede, tu quédate con la sortija de plata. El hermano menor sonrió, muy bien, se feliz, se feliz con la sortija del brillante, yo seré feliz con la de plata.

Cada uno vivió su vida, los altibajos comenzaron. El hermano mayor que se quedó con la sortija del brillante, al llegar la primavera se sintió muy entusiasmado por los buenos frutos, luego llegaron el otoño y el invierno y con ellos los escasez, se sintió muy deprimido, su mente siempre estaba desequilibrada, su cuerpo enfermo y no podía dormir.

El otro hermano el que se quedó con la sortija de plata empezó a pensar: Mi padre guardó con mucha precaución la sortija de brillante porque tenía un gran valor, eso se comprende, pero… ¿porqué guardó esta sortija de plata tan corriente? Debe tener alguna finalidad, algún significado. Empezó a examinarla, vio que tenía una inscripción, leyó lo que decía: “ESTO TAMBIÉN CAMBIARÁ” ¡Eeeesa era la enseñanza de mi padre! ¡Esto también cambiara! ¡Todo cambia!

Se puso la sortija en el dedo meñique, llego la primavera y gozó de ella, no huyó de ella; mirando su dedo decía: ¡si, esto también cambiara! Nada es eterno. Cuando pasó la primavera, sonrió… sabía que cambiaría, ha cambiado, qué más da, no importa; su mente no se desequilibró. Llego el invierno, volvió a mirar su sortija ¡esto también cambiará! Así es la ley de la naturaleza, todo debe cambiar.

En la vida siempre hay altibajos, siempre hay vicisitudes, no es necesario mirar la sortija continuamente, si comprendemos ¡esto también cambiará! ¡esto también cambiará! Nuestra realidad interior ¡esto también cambiará!

Cuando tenemos una experiencia dolorosa: ¡esto también cambiará!, al tener una experiencia agradable, ¡esto cambiará!; en efecto, el cambio está allí, lo estas experimentando.

Sea cual sea la verdad que estés experimentando en tu interior, la misma verdad se manifiesta afuera, ¡esto cambiará! ¡esto cambiará! y al tomar tomar consciencia de esto mantendréis una ecuanimidad mental perfecta.

Basado en el discurso de Goenka, séptimo día Vipassana.


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